Riesgos para la salud del ultratrail.

Autor: Miguel Gisbert

En este artículo vamos a hacer un repaso de los principales riesgos para la salud que suponen las ultramaratones de montaña. Para ello hemos analizado los datos que hemos considerado más interesantes de diferentes estudios en cuanto a variables fisiológicas y modificación de las mismas ante un esfuerzo muy prolongado en el tiempo.

A pesar del gran número de investigaciones relativas a las consecuencias de las cargas extremas en otros deportes, hay una información limitada sobre la intensidad sostenida y las demandas fisiológicas durante las ultramaratones de montaña. (Fornasiero et al., 2018)

En primer lugar, nos pareció interesante la comparativa que se realiza en el estudio “Race predictors and hemodynamic alteration after an ultra-trail marathon race” (Taksaudom et al., 2017) entre finalizadores y no finalizadores de una ultratrail de 66 Km. En el ensayo, los finalizadores tenían menor FC al inicio de la carrera y menor presión sanguínea que los no finalizadores, así como un mejor consumo máximo de oxígeno y un mayor volumen sistólico. Podemos suponer que estas diferencias son importantes a la hora de asumir una carrera de estas características y poder finalizarla. Los autores también asumen que son más importantes los factores de entrenamiento que los antropométricos.

Variables

Finalizadores (n=189)

No finalizadores (n=39)

VO2 max (L/min), media ± DT

44.4±3.9

41.4±1.8

PSS(mmHg), media ± DT

135.3±14.8

136.7±21.2

PSD(mmHg), media ± DT

78.1±9.8

82.6±12.7

FC (puls./min), media ± DT

74.9±11.9

78.9±14.6

VS (mL), media ± DT

40.2±13.4

35.9±9.8

 

Por otra parte, realizando una comparación de la presión sistólica y diastólica (PSS y PSD), de la frecuencia cardíaca (FC) y de volumen sistólico (VS) que los finalizadores tenían al principio de la carrera con los valores que presentaban al finalizarla podemos apreciar un aumento en FC y descenso en todos los demás.

Variables

Pre-carrera (n=33)

Post-carrera (n=33)

PSS (mmHg)

135.9±14.8

119.7±11.3

PSD (mmHg)

76.6±10.1

73.1±6.8

FC (ppm)

72.6±10.7

96.4±10.4

SV (ml)

43.2±13.6

29.6±10.4

 

Como explicación a estas variaciones, los autores indican que la disminución en la volemia provocada por sudoración que se produce en la larga distancia, aunque el deportista se hidrate, conlleva una respuesta fisiológica que reduce la presión sistólica. Esto hace a su vez que  disminuya el volumen sistólico y, consecuentemente, aumentan la FC para mantener el flujo sanguíneo. El dato interesante habría sido poder recopilar los valores de estas mismas variables para los participantes no finalizadores ya que podrían darnos una idea de por qué decidieron no seguir con la carrera.

 

Por otra parte, en un estudio realizado por la Universidad de Verona sobre perfiles fisiológicos y predictores de rendimiento también en una ultramaratón de montaña de 65 Km. (Fornasiero et al., 2018) concluyeron que los parámetros asociados con el consumo máximo de oxígeno fueron determinantes en la predicción del rendimiento en la carrera. 

Asimismo, establecieron una relación directamente proporcional entre las horas empleadas en completar una ultra y la edad o el porcentaje de grasa e inversamente proporcional entre las horas y el consumo máximo de oxígeno o la potencia máxima desarrollada en W/Kg.

La intensidad media en la ultratrail de 65 km. fue del 77% de la FCmáx. y durante la mayoría del tiempo de carrera los corredores se mantuvieron por debajo del primer umbral ventilatorio (HR@VT1). Por medio de estos datos sostuvieron la idea de que HR@VT1 representa un buen delimitador de la intensidad tolerable para corredores amateur en ultra maratones de montaña de más de 10 horas de duración. (Fornasiero et al., 2018)

 

En la Universidad de Milán también se llevó a cabo un estudio que analizó los cambios en la función pulmonar en una ultramaratón de montaña, esta vez mucho más dura: 330 Km. y +24.000 m. de ascenso acumulado. Los resultados fueron publicados en la revista escandinava Medical & Science in Sports mostrando una lineal disminución de los volúmenes de reserva inspiratorios y espiratorios. Esto, unido a otras variables, les hizo concluir que la función pulmonar se ve afectada a lo largo de una prueba de estas características. (Vernillo et al., 2015)

Por su parte, Seedhouse, Walsh, & Blaber (2006) relacionaron esta regresión lineal en la capacidad pulmonar (capacidad vital y volumen máximo espirado en un segundo) directamente con la duración de la prueba y  presentaron la probabilidad de que esta disfunción puede favorecer el descenso de la saturación de O2 en sangre.

 

En cuanto a los posibles daños cerebrales, el Hospital Universitario de Basel en Suiza estudió el efecto de las ultramaratones de montaña en la difusión del líquido cefalorraquídeo. Así, pudieron observar un aumento significativo en su volumen intercelular cuya recuperación a valores normales podía tardar en llegar hasta 48-72h. Concluyeron que los rápidos cambios que se producen en el líquido extracelular pueden conducir a un infarto cerebral. (Zanchi et al., 2017)

 

Por último, nos gustaría hablar de la Troponina T. Según las recomendaciones de la Sociedad Europea de Cardiología y la Amercian College of Cardiology en el año 2000 los niveles de troponina T (cTnT) e I son utilizables como método de diagnóstico del infarto agudo de miocardio sin elevación del complejo ST (Shave, Whyte, George, Gaze, & Collinson, 2005). Para apoyar esta teoría tenemos también el estudio realizado por los doctores Stefan James, Paul Amstrong, Robert Califf, Maarten L. Simoons, Per Venge, Lars Wallentin y Bertin Lindahl en 7115 pacientes con síndrome agudo coronario sin elevación del complejo ST. En los electrocardiogramas se concluyó que los pacientes con niveles superiores a 0,1 µg/l de cTnT en sangre tenían un índice mayor de mortalidad en 30 días (5.5% [201/3679]) que aquéllos con niveles ≤ 0,1 µg/l (2.2% [75/3436]). Para un valor de corte de 0,03 µg/l la discriminación entre riesgo alto y bajo de mortalidad fue aún mayor: 5.1% (234/4552) contra 1.6% (42/2563). Y todavía mayor para un valor de 0,01 µg/l: 5.0% (254/5123) contra 1.1% (22/1992). (James et al., 2003)

Trasladando esta información al ámbito deportivo, y más concretamente al de la carrera de larga distancia, se recogieron datos de los maratones de Londres de 2002 y 2003 y se estudió a 72 corredores de 35±9 años. Al inicio de la carrera todos presentaban valores menores a 0,01 µg/l de cTnT en sangre. Tras finalizar la carrera los niveles de cTnT se habían elevado por encima de 0,01 µg/l en 56 sujetos (78%). De estos, 42 (58%) tenía concentraciones superiores al 0,03 µg/l, 26 (36%) superiores a 0,05 µg/l y 8 (11%) superiores a 0,1 µg/l. En los electrocardiogramas realizados previamente no había ningún síntoma de isquemia. Tras la competición, la función sistólica no varió significativamente pero sí que se pudo apreciar una reducción del volumen sistólico. Las alteraciones en los valores de cTnT no se podían relacionar con la edad de los participantes. (Shave et al., 2005)

Muestra de los valores de cTnT libre en sangre tras el maratón de Londres.

Conectando estas dos informaciones podría quizá valorarse un riego de infarto agudo de miocardio o, al menos, de disfunción coronaria en las carreras de larga distancia en sujetos que presenten una gran elevación de Troponina T en sangre.

También cabe mencionar, al hilo de los problemas cardíacos, el estudio de Vitiello y colaboradores (2013) que concluye que correr una ultramaratón de montaña induce una disfunción ventricular transitoria, asociada en algunos sujetos a un incremento de la troponina I (cTnI) la cual es un biomarcador de daños cardíacos como hemos indicado anteriormente según recomendaciones de la Sociedad Europea de Cardiología y la Amercian College of Cardiology.

 

Conclusiones

Analizando lo expuesto anteriormente podemos deducir que existe una disminución transitoria de las funciones pulmonar, cardíaca y cerebral la cual puede exponernos, en algunos casos, a riesgos graves para la salud. Sería pues interesante poder contar, previamente a los esfuerzos de la ultra distancia en montaña, con pruebas y análisis médicos que nos permitan descartar patologías que incrementen estos riesgos. Vistos los estudios sobre la troponina T, por ejemplo, parece obvio pensar que sería conveniente realizar una prueba de esfuerzo en la que se compruebe en qué medida se elevan los niveles de cTnT ante el ejercicio intenso y prolongado. Por otra parte, tendríamos que analizar las variables influyentes en la duración o la no finalización de la prueba como son edad, porcentaje de grasa, VO2max, presión sanguínea, FC y volumen sistólico en reposo y tenerlas en cuenta a la hora de inscribirnos en una carrera o entrenar para ella. Y, por último, una vez estamos corriendo la carrera, resulta interesante la conclusión de Fornasiero y colaboradores (2018) en la que establecen el primer umbral ventilatorio como delimitador indicativo de la intensidad tolerable que podemos mantener para una carrera de más de 10 horas de duración. Es, por tanto, muy sencillo calcular nuestro primer umbral ventilatorio y tratar de mantenernos por debajo de él en toda la carrera.

 

Referencias

Fornasiero, A., Savoldelli, A., Fruet, D., Boccia, G., Pellegrini, B., & Schena, F. (2018). Physiological intensity profile, exercise load and performance predictors of a 65-km mountain ultra-marathon. Journal of Sports Sciences, 36(11), 1287–1295. https://doi.org/10.1080/02640414.2017.1374707

James, S., Armstrong, P., Califf, R., Simoons, M. L., Venge, P., Wallentin, L., & Lindahl, B. (2003). Troponin T levels and risk of 30-day outcomes in patients with the acute coronary syndrome: Prospective verification in the GUSTO-IV trial. American Journal of Medicine, 115(3), 178–184. https://doi.org/10.1016/S0002-9343(03)00348-6

Respiratory Muscle Fatigue: Report of the Respiratory Muscle Fatigue Workshop Group. (1990). American Review of Respiratory Disease, 142(2), 474–480. https://doi.org/10.1164/ajrccm/142.2.474

Seedhouse, E. L. O., Walsh, M. L., & Blaber, A. P. (2006). Heart rate, mean arterial blood pressure, and pulmonary function changes associated with an ultraendurance triathlon. Wilderness and Environmental Medicine, 17(4), 240–245. https://doi.org/10.1580/PR27-05-R1.1

Shave, R. E., Whyte, G. P., George, K., Gaze, D. C., & Collinson, P. O. (2005). Prolonged exercise should be considered alongside typical symptoms of acute myocardial infarction when evaluating increases in cardiac troponin T. Heart, 91(9), 1219–1220. https://doi.org/10.1136/hrt.2004.046052

Taksaudom, N., Tongsiri, N., Potikul, A., Leampriboon, C., Tantraworasin, A., & Chaiyasri, A. (2017). Race predictors and hemodynamic alteration after an ultra-trail marathon race. Open Access Journal of Sports Medicine, Volume 8, 181–187. https://doi.org/10.2147/OAJSM.S142040

Vernillo, G., Rinaldo, N., Giorgi, A., Esposito, F., Trabucchi, P., Millet, G. P., & Schena, F. (2015). Changes in lung function during an extreme mountain ultramarathon. Scandinavian Journal of Medicine and Science in Sports, 25(4), e374–e380. https://doi.org/10.1111/sms.12325

Vitiello, D., Rupp, T., Bussière, J. L., Robach, P., Polge, A., Millet, G. Y., & Nottin, S. (2013). Myocardial damages and left and right ventricular strains after an extreme mountain ultra-long duration exercise. International Journal of Cardiology, 165(2), 391–392. https://doi.org/10.1016/j.ijcard.2012.08.053

Zanchi, D., Viallon, M., Goff, C. Le, Millet, G. P., Giardini, G., Croisille, P., & Haller, S. (2017). Extreme mountain ultra-marathon leads to acute but transient increase in cerebral water diffusivity and plasma biomarkers levels changes. Frontiers in Physiology, 7(JAN), 1–10. https://doi.org/10.3389/fphys.2016.00664



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